Edición No 5

Una mirada al estado actual y al futuro de la producción de Café en Colombia

Junio de 2012

Editorial

Una mirada al estado actual y al futuro de la producción de Café en Colombia

Fenómenos como el de la Niña, que afectó la producción nacional, demuestran la capacidad y compromiso de los cafeteros colombianos, quienes no han fallecido en su intento por recuperar la producción cuanto antes, a través de estrategias como la renovación de cafetales y la caficultura climáticamente inteligente.


En los últimos tres años, la caída de la producción de café en Colombia ha sido un tema de importancia al interior del gremio cafetero.  La pérdida de cerca del 30% en productividad en tan solo un año (2008-2009), estremeció el análisis fundamental del mundo cafetero, obligando a más de uno a adaptarse a un escenario de estrechez en la oferta por parte del principal productor de café suave lavado en el mundo.

En mayo de 2012, la producción de café en Colombia alcanzó 689 mil sacos de 60 kilogramos, cifra que supera en un 2% el volumen producido el mismo mes del año anterior, y que crece por segundo mes consecutivo durante 2012. Así mismo, en términos mensuales, la producción del mes de mayo es la más alta de lo corrido del 2012, realidad que debe manejarse con prudencia pero que refleja optimismo en cuanto a la recuperación final de la productividad de los cultivos.

La caficultura es una actividad dinámica y compleja que exige un manejo en todos sus frentes. Lastimosamente existen variables que están fuera del control de cualquier autoridad cafetera, como por ejemplo el clima, que por más de 3 años viene afectando con inclemente severidad el territorio colombiano. Por esta razón, se viene aprendiendo de forma ágil y eficaz todo lo necesario para enfrentar de la mejor manera estas contingencias. Hoy por hoy, la caficultura colombiana trabaja para ser climáticamente inteligente, es decir, una actividad que sea capaz de adaptarse ante la variabilidad climática.

La capacidad de sobrellevar años difíciles de los cafeteros colombianos, cualidad que impidió que bajaran los brazos ante fenómenos adversos como la Niña, se está nuevamente destacando. La mentalidad de los cafeteros apuntó a la renovación de cafetales por variedades resistentes, que dio como resultado un proceso sin precedentes en la historia cafetera del país: 117 mil hectáreas de café renovadas tan solo en el 2011. Esta importante labor afectó directamente la productividad del área plantada,, toda vez que el ciclo de cosecha de los nuevos cafetales empieza un par de años posterior a la siembra. A la fecha, la cantidad de hectáreas improductivas asciende a alrededor de 300 mil, es decir, cerca de la tercera parte del parque cafetero nacional.

La entrada en producción de esta porción de cultivos, constituirá el momento de quiebre hacia la recuperación de los niveles históricos de producción cafetera colombiana. La apuesta de los cafeteros colombianos es la sostenibilidad de su actividad vía cafetales jóvenes, productivos, rentables y resistentes al ataque de la roya.

El esperado aumento en los niveles de producción del país no deberá afectar el balance entre oferta y demanda que vemos hoy. La estrechez en el balance mundial continuará inalterada a pesar de la eventual recuperación de la producción nacional. Incluso, producciones sin precedentes en Brasil, Vietnam y nuevos jugadores del mercado no aliviarán la precariedad del balance de cafés de alta calidad.

La demanda mundial del grano en el segmento de cafés especiales cada vez es más dinámica, lo que hace pensar en la necesidad de más café para satisfacer este consumo. Por ejemplo, un mercado que dice llamarse “maduro” como el mercado en Estados Unidos, apenas está dando sus primeros pasos hacia los cambios de tendencias y hábitos por parte de sus consumidores. Según el último estudio de la National Coffee Association of USA –NCA–, la penetración del café en el mercado de bebidas calientes presenta un constante aumento, destacándose el significativo avance en las tendencias de consumo de café tipo gourmet entre la población. Así mismo, la población joven toma cada vez más relevancia dentro del mercado local, reflejando nuevos hábitos de consumo. Igualmente dicho estudio resalta la importancia de la población hispana en el mercado de café estadounidense, siendo este grupo el que mayor penetración de la bebida tiene, y el que mayor gusto por los cafés gourmet desarrolla.

Esta situación tan solo es un ejemplo de la dinámica que viene teniendo el consumo a nivel global. No podemos desconocer que cada región, país o sociedad desarrolla diferentes hábitos alrededor del consumo del café, y es precisamente esta complejidad la que garantizará el consumo masivo de la bebida en el largo plazo.

De la recuperación de la producción de café en Colombia, dependerá la disponibilidad para los mercados internacionales del mejor café suave lavado del mundo; el insumo para el abastecimiento de las nuevas tendencias y de la dinámica del consumo mundial. Vemos con mucho optimismo, pero con total prudencia, el comportamiento que viene teniendo la producción de café en Colombia durante este 2012. Sin duda alguna, la acertada inversión que vienen realizando las cerca de 563 mil familias cafeteras que residen en nuestro país, dejará a la caficultura colombiana en una posición estratégica de mayor disponibilidad de café y eficiencia frente a cualquier adversidad.

Muchas gracias,

Andrés Valencia
Gerente Comercial
Federación Nacional de Cafeteros


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