Edición No 3

La caficultura, camino a convertirse en una actividad climáticamente inteligente

Febrero de 2012

Análisis

La caficultura, camino a convertirse en una actividad climáticamente inteligente

Luego de diversas investigaciones, la Federación Nacional de Cafeteros y Cenicafé presentan una serie de alternativas para adaptar al sector a la variabilidad climática y hacerlo más productivo y competitivo.


El cambio climático global, que explica la tendencia de aumento en la temperatura en el mundo, tiene diferentes manifestaciones en diferentes regiones del planeta. La variabilidad climática –con la cual tendremos que convivir de aquí en adelante– es mayor e impone, en el caso del Café de Colombia convertir la caficultura en una actividad climáticamente inteligente. Esto significa acondicionarla de una forma más técnica, que refleje y permita adaptarse a los cambios esperados en el entorno regional o local, desarrollando la información y los instrumentos necesarios para que los productores puedan contrarrestar los principales factores que ponen en riesgo la productividad de los cafetales.

Con base en este concepto, la caficultura colombiana como una primera aproximación, debe planificar por anticipado un escenario para los próximos 20 o 30 años con una mayor frecuencia de eventos de La Niña, lo que para Colombia y buena parte de Centroamérica implica mayores niveles de lluvias (lo que en el trópico se denomina “invierno”), que implicaría un manejo del cultivo bajo condiciones de mayor humedad, menor brillo solar y menor temperatura.

Si sucede lo contrario, una mayor frecuencia del fenómeno del Niño, o mejor, si se presenta la alternancia habitual entre Niño y Niña, la productividad y la producción de los cafetales se verá favorecida debido al intensivo programa de renovación de cafetales que proporcionará un parque cafetero bien preparado para la variación climática. En este sentido, los ambiciosos programas de renovación de la variedad Castillo y sus 7 variantes regionales desarrolladas por Cenicafé, las cuales se caracterizan por su mayor resistencia a enfermedades y hongos como la roya, se constituyen en si mismos en una estrategia de adaptación regional.

La Federación Nacional de Cafeteros de la mano con Cenicafé ha trabajado intensamente en el desarrollo de una serie de alternativas para adaptar al sector a la variabilidad climática y hacerlo cada vez más productivo y competitivo. Cada una de estas estrategias deberá implementarse desde la óptica de lo regional, volviendo así a cada región productora y eventualmente a las actividades que realiza cada productor “climáticamente inteligentes”. A continuación algunas de ellas:


1. Sembrar con variedades de café resistentes:

imageEl incremento de las lluvias en los últimos tres años – tan sólo en el 2011 ha llovido en promedio por encima del 35% de los promedios históricos -  contribuyó a que los niveles de infección de roya llegaron hasta un índice del 44%. Nunca se había visto un ataque tan alto de la enfermedad. La variedad Castillo, resistente a la roya, es la alternativa de fondo para que se pueda solucionar el problema que causa este hongo. Además, esta variedad tiene la ventaja de tener una productividad 17% mayor que las variedades Caturra y Colombia y una granulometría en la que más del 83% de las almendras son de mayor tamaño y densidad, lo que mejora la rentabilidad del cultivo y los rendimientos de los procesos de industrialización.


2. El manejo de la densidad y el arreglo espacial de los cafetales:

image La densidad se define como el número de plantas por unidad de área de terreno. Las variedades de porte bajo como el Castillo a libre exposición solar y bajo condiciones ambientales adecuadas permite una densidad hasta de 9 mil 500 plantas por hectárea. Para el caso de plantaciones de café con sombrío, la densidad puede estar alrededor de los 5 mil árboles por hectárea e incluso a mayores niveles dependiendo del adecuado manejo del sombrío. Estas densidades, complementadas con el manejo agronómico adecuado y unas buenas prácticas de conservación de suelos que sean particulares a la región, permitirán atenuar los cambios climáticos y mantener un cultivo rentable y competitivo.

3. Renovación de cafetales:

image Mantener una caficultura sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental está directamente relacionado con plantaciones jóvenes y productivas. Zonas cafeteras con plantas por encima de los 9 años de edad deben renovarse con variedades resistentes y con la densidad adecuada. La acelerada implementación del crédito ‘PSF, sostenibilidad, permanencia y futuro’, ha sido decisiva en los programas de renovación.
Cerca de 450 mil hectáreas renovadas desde el 2008 serán responsables de recuperar la producción con niveles cercanos a los 14 millones de sacos en el 2014.

4. El manejo fitosanitario:

image Es muy importante controlar dos de los principales retos del cultivo: la roya y la broca. El exceso de humedad propicia la roya y los períodos secos la broca. En ambos casos es básico un manejo adecuado: para la roya, las variedades resistentes y el control de la roya en cafetales susceptibles como el caturra a través de las fumigaciones; para la broca, el re-re, es decir, cosechar el café cuando se madure sin dejar granos maduros, sobremaduros y secos en el árbol o en el suelo. Este control se debe complementar con los productos biológicos como el hongo y los químicos de manera racional y responsable.

5. La nutrición del café:

image Este factor es fundamental para la productividad,  y para ello tener en cuenta el clima y el análisis de suelos. Esta herramienta permite aplicar el fertilizante adecuado, en el momento oportuno y con las dosis requeridas. Un problema de invierno generado por La Niña, sugiere el fraccionamiento de las aplicaciones. Cuando el cafetal es bajo sombrío la fertilización debe hacerse complementada con el manejo del sombrío: A veces la penumbra del sombrío en un cafetal impide que la fertilización cumpla con su objetivo y que las plantas no tomen los fertilizantes.

6. El manejo adecuado del sombrío:

image Cerca de la mitad de la caficultura colombiana está bajo algún nivel de sombra. En ciertas regiones el sombrío no solo es deseable sino necesario, puesto que los ciclos de lluvias seguidos de largos periodos secos implicarían que el arbusto de café no podría sobrevivir estos últimos sin la protección y la conservación de la humedad derivada de los árboles que cubren las plantaciones.. Sin embargo bajo estas condiciones una alta densidad del sombrío impide que el cafetal logre su máxima productividad. En general, 70 árboles de sombrío por hectárea y un buen manejo del mismo a través de podas y regulaciones hacen del cafetal un cultivo productivo. El sombrío debe considerarse como un cultivo más, el cual hay que administrar correctamente.

7. La conservación de suelos:

image El recurso suelo es fundamental para el cultivo del café. Su conservación, por medio de las siembras a través de la pendiente, del manejo correcto de arvenses o malezas para que amortigüen los golpes de lluvia y de algunas prácticas que contrarresten la erosión son fundamentales para conservar este recurso. El mismo control de las arvenses sin el abuso de herbicidas en un cafetal, permite un recurso suelo sostenible. El selector de coberturas nobles o el uso del machete son estrategias a contemplar.

8. Alertas tempranas:

image El Servicio de Extensión, con la ayuda de los productores, realiza seguimientos a por lo menos en 2 mil 500 predios del país cafetero con el fin de conocer oportunamente el comportamiento de la roya y de la broca e inferir su comportamiento en las diferentes regiones. Los resultados de las alertas tempranas resultantes de este seguimiento permiten diseñar controles oportunos para el manejo correcto de plagas y enfermedades. Esta práctica con validez estadística, además permite conocer el diagnóstico de los problemas citados y el resultado de las recomendaciones propuestas.

9. Investigación científica enfocada hacia el cambio climático

image El Centro Nacional de Investigaciones de Café –CENICAFÉ–,  investiga constantemente sobre temas relacionados con el café y el cambio climático. La disciplina de agroclimatología utiliza información de las unidades meteorológicas distribuidas por toda la zona cafetera, haciendo un seguimiento de la dinámica de los factores climáticos y las posibles soluciones. Pero, de igual manera, la investigación desde el punto de vista de la fertilización, de la fisiología, de las variedades y de la conservación de suelos es transversal al cambio climático. A través de la investigación ágil y oportuna se deben entregar las recomendaciones específicas para cada región y así dar las herramientas de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático en el café. Es bajo este concepto de caficultura climáticamente inteligente hacia donde la Federación y Cenicafé aspiran a proveer soluciones efectivas.


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