Edición No 15

Café de Santander, nueva Denominación de Origen Protegida (DOP)

Septiembre de 2014

Producto e Innovación

Café de Santander, nueva Denominación de Origen Protegida (DOP)

Es la quinta DOP que logran los caficultores colombianos, con el Café de Santander, caracterizado por tener una taza limpia y balanceada, con cuerpo medio/alto, acidez media, sabores dulces, herbales, frutales y con ligeras sensaciones cítricas. En su fragancia se perciben notas dulces y herbales.


La adecuada caracterización, promoción y defensa del origen es una de las estrategias claves de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) para diferenciar y posicionar el café colombiano, tanto a escala nacional como regional, en los mercados más sofisticados y exigentes que buscan calidad y variedad.

Como fruto de ese trabajo, el Café de Santander acaba de ser reconocido como Denominación de Origen Protegida (DOP) por la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia, autoridad encargada de velar por la propiedad intelectual. Esta nueva DOP se suma a la de Café de Colombia y a las regionales de Cauca, Nariño y Huila.

Desde 2005, cuando se declaró al Café de Colombia como la primera denominación de origen protegida en el país, la Federación comenzó en firme su estrategia de protección del origen, cuya implementación está avanzando positivamente en Colombia y en mercados internacionales, con el fin de generar ventajas competitivas y proteger la reputación del café colombiano y sus variedades regionales.

El proceso para reconocer al Café de Santander como DOP inició en 2007 con un exigente proyecto de investigación y caracterización liderado por la FNC, el Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), el Comité de Cafeteros de Santander, el Servicio de Extensión del departamento y Almacafé (brazo logístico de la Federación).

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Para lograr este reconocimiento, personal de la Federación y científicos de Cenicafé visitaron durante tres diferentes ciclos de cosecha fincas distribuidas en diferentes municipios cafeteros de Santander, tomando muestras de café, haciendo diferentes pruebas de calidad sensorial, análisis físicos y químicos del grano, y evaluando la composición de los suelos, el manejo agronómico del cultivo y la información climática para entender la relación entre la calidad del Café de Santander y su lugar de origen.

Esta información, tras un cuidadoso análisis estadístico, permitió demostrar ante la autoridad competente las relaciones que vinculan el origen del Café de Santander con sus atributos de calidad.
También se tuvo en cuenta características únicas y representativas de la región, como son el componente humano, cultural y de tradición, que en el caso del Café de Santander, se reflejan en las prácticas de cuidado del cultivo, recolección y beneficio.

Esta información se consolidó en una solicitud de reconocimiento de la DOP Café de Santander, que la Federación presentó a la Superintendencia de Industria y Comercio.

 

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La resolución que otorga la DOP Café de Santander reconoce en la Federación a una entidad cuyo objeto es “orientar, organizar, fomentar y regular la caficultura colombiana, procurando el bienestar del caficultor a través de mecanismos de colaboración, participación y fomento de carácter económico, científico, tecnológico, industrial y comercial, buscando mantener el carácter de capital social estratégico de la caficultura colombiana”.

“Todas las solicitudes de la Federación han cumplido con los más altos estándares nacionales e internacionales. Para nosotros es muy grato ver cómo una institución como la Federación reconoce en la Propiedad Intelectual una herramienta para proteger y crear valor”, dijo por su parte el Superintendente, Pablo Felipe Robledo.

Café de Santander, un café especial

La zona cafetera de Santander se caracteriza principalmente por tener un sistema de producción tecnificado bajo sombra, lo que permite que las temperaturas tiendan a ser más homogéneas, favoreciendo un desarrollo más lento del fruto, promoviendo acumulación de azúcares y generando una cosecha concentrada que facilita la recolección homogénea de los frutos en su óptimo grado de madurez.

Esta estructura del cultivo, así como sus suelos, se traducen en que el Café de Santander se caracteriza por tener una taza limpia y balanceada, con cuerpo medio/alto, acidez media, con sabores dulces, herbales, frutales y con ligeras sensaciones cítricas. En su fragancia se perciben notas dulces y herbales.


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